De la preocupación a la acción: cómo los ciudadanos pueden participar en el desarrollo del Perú
  • Saber para Crecer impulsa espacios de información, diálogo y participación en distintas regiones para permitir que los ciudadanos puedan involucrarse activamente en las decisiones vinculadas con la inversión y el desarrollo de sus comunidades.

En el Perú existe una demanda clara por mayor transparencia. De acuerdo con la encuesta nacional de Saber para Crecer, entre el 75% y 78% de los encuestados considera importante que las empresas informen sobre su desempeño ambiental, evidenciando el interés ciudadano por acceder a información que permita conocer y evaluar mejor los proyectos que se desarrollan en el país.

Sin embargo, contar con información es solo el primer paso. El siguiente es saber cómo utilizarla para participar.

De la información a la participación

Durante los últimos meses, Saber para Crecer ha llevado esta conversación a distintas regiones del Perú, promoviendo espacios donde jóvenes y ciudadanos pueden informarse, expresar sus perspectivas y analizar desafíos vinculados con inversión, sostenibilidad y desarrollo.

A través de los Diálogos Universitarios, estudiantes de Piura y Lima han participado en masterclasses y debates construidos alrededor de casos reales. En Piura, cerca de 80 estudiantes organizados en 29 equipos analizaron los desafíos y oportunidades de la inversión extranjera y su relación con el desarrollo local. En Lima, jóvenes universitarios abordaron el caso de Morococha y el proyecto minero Toromocho, reflexionando sobre el rol de la información, el diálogo y la participación frente a decisiones capaces de transformar una comunidad.

La iniciativa también llegará a Tacna, donde la conversación abordará la situación de la pesca artesanal y las preocupaciones relacionadas con embarcaciones pesqueras extranjeras en aguas peruanas, conectando nuevamente la discusión con una problemática directamente vinculada con la realidad regional.

Además, Saber para Crecer ha trasladado estas preguntas fuera de las aulas mediante entrevistas ciudadanas en distintas regiones, recogiendo percepciones y preocupaciones sobre inversión, sostenibilidad y el papel que ciudadanos, empresas y autoridades deben asumir en el desarrollo del país.

Estas experiencias parten de una misma premisa: una ciudadanía informada cuenta con mejores herramientas para participar.

¿Cómo pasar de la preocupación a la acción?

Existen distintas formas en las que los ciudadanos pueden involucrarse antes, durante y después del desarrollo de un proyecto:

  • Informarse a través de fuentes confiables: Consultar información oficial, estudios ambientales y reportes permite comprender mejor los potenciales beneficios e impactos de un proyecto.
  • Hacer preguntas y solicitar información: Los ciudadanos pueden pedir explicaciones sobre impactos ambientales, compromisos asumidos, plazos y medidas previstas frente a las preocupaciones de las comunidades.
  • Participar en espacios de diálogo: Audiencias públicas, talleres y otros mecanismos de participación permiten plantear preguntas y observaciones directamente a los actores involucrados.
  • Incorporar el conocimiento local: Las comunidades conocen su territorio, actividades económicas y necesidades. Esa experiencia también puede contribuir a enriquecer las decisiones alrededor de un proyecto.
  • Dar seguimiento a los compromisos: La participación no termina con la aprobación de una inversión. Revisar información pública y hacer seguimiento a los compromisos asumidos también forma parte del ejercicio ciudadano.

Para Pedro Gamio, vocero experto de Saber para Crecer, contar con información confiable es fundamental para que estos mecanismos sean realmente efectivos:

«La información verificada es una herramienta para el desarrollo dentro de los mecanismos de participación. Cuando las personas cuentan con datos confiables, pueden involucrarse activamente en las decisiones que impactan el futuro de sus comunidades y promover un diálogo basado en evidencia y no en la desinformación».

Las experiencias desarrolladas en distintas regiones muestran que la participación puede comenzar mucho antes de que aparezca un conflicto. Informarse, preguntar, dialogar y hacer seguimiento son acciones que permiten transformar una preocupación en una oportunidad para involucrarse.

Porque avanzar hacia inversiones más sostenibles y un desarrollo que genere confianza requiere no solo ciudadanos informados, sino también ciudadanos capaces de participar activamente en las decisiones que impactan su futuro.