Disney y la comunicación de liderazgo

Por Orlando Plaza, director de Comunicaciones e Imagen Institucional de la Universidad del Pacífico

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de ver una película de Disney con mi hija de 6 años. “Raya y el último dragón” es una película dirigida para niños, tiene por un lado una serie de lecciones importantes sobre comunicación y liderazgo que son más que vigentes en el mundo de hoy y que, por el otro, nos pueden ayudar a trabajar en esos mismos ámbitos con las generaciones futuras.

La primera lección es que no importa cuán grande sea el objetivo, un líder no puede hacerlo todo, necesita el apoyo de un equipo. Muchas veces tenemos la –equivocada- idea que el líder debe saber y hacer todo. No hay mayor muestra de liderazgo que: aprender a delegar. Para ello, el líder debe ser capaz de explicar lo que espera de su equipo –y de las tareas delegadas- con claridad.

La segunda lección se basa en el precepto de que cada persona que forma parte de un equipo tiene un rol y el líder debe dejar que lo cumpla. Nuevamente, es vital que el líder se comunique con su equipo, establezca un plan para que cada persona entienda cuál es su rol y cuáles son los avances para alcanzar su objetivo. Y así, dejar en claro cuál es su aporte o contribución con el objetivo de la organización.

La tercera lección tiene que ver con la capacidad de un líder para escuchar a su equipo. Todo proceso de comunicación implica un ida y vuelta, escuchar a los miembros de tu equipo debería ser un hábito común, una buena herramienta del líder para determinar si la ruta planteada inicialmente funciona y, también, calibrar el clima del equipo. Esta escucha tiene que expresarse después en acciones concretas como implementar algunos puntos conversados.

Existen ocasiones en las que el objetivo final hace que pasemos por agua tibia los hitos que vamos alcanzando. La lección tiene que ver justamente con esto: es importante tomar un tiempo para celebrar las pequeñas victorias obtenidas, y permitirnos hacer una pausa para conversar sobre lo que está funcionando –y lo que no tanto- para reconocer el buen trabajo de cada miembro del equipo y pensar en qué podemos mejorar.

La cuarta, y última, lección es que es necesario confiar en tu equipo. Un líder no es aquel que tiene todas las respuestas a todas las situaciones que puedan venir, un líder es capaz de confiar en que cuenta con especialistas que saben hacer su trabajo. Un líder explica y orienta para luego confiar en que su equipo llevará a buen puerto las acciones. Confiar significa también establecer un programa de seguimiento de tareas –reuniones de status todos los lunes, por ejemplo- para ayudar en lo que los miembros del equipo necesiten. Así, el líder puede dejar hacer.

¿Cuántas veces ha visto usted una película y se ha sentido identificado con el personaje o la situación? Las películas suelen tomar situaciones cotidianas en las que nosotros, los espectadores, vemos reflejadas situaciones o personajes. Pero también pueden usarse, como un buen medio de comunicación, para moldear actitudes futuras. Es importante que pensemos qué queremos que nuestros hijos vean y qué actitudes nos gustarían que ellos repliquen en sus vidas, queridos lectores.