- La eficiencia hídrica se perfila como uno de los factores más importantes para garantizar la sostenibilidad y continuidad de las futuras inversiones mineras en el país.
La minería peruana atraviesa una etapa de expansión impulsada por una cartera de 67 proyectos valorizados en más de US$ 64 mil millones, según el Ministerio de Energía y Minas (MINEM). Sin embargo, más allá de los desafíos técnicos, financieros o regulatorios, existe un factor que será determinante para la viabilidad de muchas de estas inversiones: la gestión eficiente del agua.
La creciente presión sobre los recursos hídricos, sumada a los efectos del cambio climático y a una mayor demanda de sostenibilidad por parte de comunidades, inversionistas y autoridades, está obligando a las empresas a replantear la forma en que administran este recurso estratégico. El Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM) advierte que el agua enfrenta una presión cada vez mayor debido al crecimiento poblacional, la expansión de las actividades productivas y la variabilidad climática.
En respuesta, la industria viene acelerando la adopción de tecnologías orientadas a optimizar el consumo, mejorar el monitoreo de los sistemas hídricos y aumentar la reutilización del recurso dentro de las operaciones. Algunas tecnologías asociadas a la gestión de relaves permiten recuperar entre el 80 % y el 95 % del agua utilizada en los procesos mineros, reduciendo significativamente la necesidad de captar nuevas fuentes.
Frente a este escenario, la industria minera viene reforzando las inversiones en infraestructura hídrica orientada a optimizar el uso del recurso. Sistemas de recirculación de agua, redes de conducción de alta resistencia, estaciones de bombeo, reservorios y soluciones para el transporte de fluidos permiten reducir pérdidas operativas, mejorar la eficiencia de los procesos y fortalecer la continuidad de las operaciones en contextos de mayor estrés hídrico.
“La discusión sobre el agua ha dejado de centrarse únicamente en la disponibilidad del recurso. Hoy el desafío está en cómo gestionarlo de forma más eficiente, segura y sostenible durante todo el ciclo de vida de una operación minera”, señaló Andrea Guerrero, jefa del área comercial de la unidad minera de Grupo Hidráulica.
La modernización de la infraestructura también forma parte de esta transformación. Los avances en sistemas de transporte de fluidos y materiales de mayor durabilidad permiten reducir pérdidas operativas, optimizar el desempeño de las redes y fortalecer la gestión integral del agua dentro de las operaciones mineras.
Asimismo, el uso de fuentes alternativas comienza a ganar protagonismo en algunas operaciones. Durante el PDAC 2025, el Ministerio de Energía y Minas destacó que diversas empresas mineras ya utilizan agua de mar en sus operaciones y que otros proyectos contemplan esta alternativa para reducir la presión sobre fuentes continentales.
“Las operaciones mineras del futuro deberán demostrar no solo eficiencia productiva, sino también un manejo responsable de recursos críticos como el agua. La gestión hídrica será un indicador cada vez más relevante para medir la sostenibilidad y resiliencia de la industria”, afirmó Guerrero.
En un escenario donde la minería seguirá siendo uno de los principales motores de inversión del país, la capacidad de gestionar eficientemente cada gota de agua podría convertirse en un factor tan importante como la calidad del recurso mineral o la rentabilidad del proyecto.
