- La escucha activa, la colaboración, la ética, la empatía y la autenticidad son algunos elementos que la IA no puede replicar.
Lejos de representar una amenaza, la IA debe ser entendida como una aliada estratégica. Así lo plantea Otto Vidal, experto en tecnología y gerente general de Lidera Digital, quien advierte que el error no está en la existencia de estas herramientas, sino en la creencia errónea de que su avance desvaloriza las capacidades humanas.
“Competir contra la inteligencia artificial es como competir contra una calculadora, no se trata de ganarle”, señala Vidal. Desde esta perspectiva, el reto para los profesionales y las empresas es repensar el valor del trabajo humano en un contexto cada vez más automatizado.
La clave está en que las organizaciones deben potenciar las habilidades blandas. La escucha activa, la colaboración, la ética, la empatía y la autenticidad son algunos elementos que la IA no puede replicar. Estas competencias, profundamente humanas, se están posicionando como los factores más valorados en los procesos de selección y desarrollo de talento.
“La tecnología puede optimizar tareas, pero el contacto debe ser humano”, explica Vidal. “Hoy más que nunca, lo que marca la diferencia en un equipo de trabajo es la forma en que la que el profesional se conecta con los demás, colabora y crea soluciones con sentido”.
Este enfoque redefine el rol de los colaboradores y el de las áreas de capital humano, que hoy tienen la oportunidad de liderar la transformación digital desde una mirada más auténtica. Promover la integración estratégica de la IA con el talento será clave para construir culturas organizacionales sostenibles, adaptativas y competitivas. En lugar de resistirse a la tecnología, las empresas deben apostar por formar líderes y equipos capaces de utilizarla con criterio y propósito.
