Minería peruana: continuidad operativa y tecnología marcan los nuevos desafíos de la industria
  • La incorporación de automatización, electrificación y herramientas digitales exige una gestión cada vez más especializada de los activos críticos de las operaciones mineras. 

La minería peruana atraviesa un cambio de paradigma ineludible: la extracción ya no solo debe ser rentable, sino también cada vez más eficiente y sostenible. El cobre es uno de los principales motores de la economía nacional y un insumo clave para la electrificación, las energías renovables y la fabricación de tecnología a nivel global. Sin embargo, su proceso de extracción continúa enfrentando el desafío de optimizar el uso de la energía, reducir emisiones y mejorar la eficiencia de sus procesos, una realidad que la gran minería busca abordar mediante la incorporación de nuevas tecnologías, soluciones de electrificación y una gestión más eficiente de sus activos.

A nivel nacional, el peso del mineral en la economía es indiscutible. De acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), la producción nacional de cobre alcanzó las 2,77 millones de toneladas métricas finas durante 2025, el mayor volumen anual registrado y un incremento de 1,2% respecto al año anterior. Mantener esta capacidad productiva y responder a la creciente demanda internacional exige avanzar también hacia operaciones capaces de cumplir con estándares ambientales, tecnológicos y de eficiencia cada vez más exigentes.

La respuesta técnica a estos desafíos requiere abordar la operación minera desde distintas dimensiones. Por un lado, la transición energética implica avanzar hacia un uso más eficiente de la energía, la electrificación de procesos y la incorporación de fuentes más limpias. Por otro lado, la transición industrial busca optimizar el funcionamiento y mantenimiento de los activos críticos que sostienen la producción. Finalmente, la transición digital permite incorporar herramientas de automatización, monitoreo y análisis de datos para mejorar la toma de decisiones y anticipar eventuales fallas.

“La minería está atravesando una transformación que requiere mirar la operación de manera integral. En Equans buscamos acompañar a nuestros clientes con soluciones a medida que integren las transiciones energética, digital y industrial siempre con un objetivo central: asegurar la continuidad operativa y generar valor de manera sostenible”, señala Omar Lam, CEO de Equans Perú.

En este contexto, la infraestructura y el mantenimiento de los activos críticos adquieren una relevancia estratégica. Una sala eléctrica, por ejemplo, debe operar bajo parámetros específicos para garantizar el correcto funcionamiento de los equipos y procesos que dependen de ella. Lo mismo ocurre con sistemas mecánicos como chancadores, molinos y correas transportadoras, que forman parte de distintas etapas del procesamiento y cuyo funcionamiento continuo es fundamental para evitar interrupciones en la producción.

El mantenimiento de estos sistemas requiere una alta especialización y una visión integral de la operación. Desde la infraestructura eléctrica de alta tensión y las subestaciones, hasta los sistemas de climatización de salas eléctricas y equipos móviles, cada activo cumple un rol dentro de una cadena productiva altamente interconectada. En paralelo, la incorporación de tecnologías digitales permite monitorear estos activos, automatizar procesos y avanzar hacia modelos de mantenimiento cada vez más predictivos.

«El desafío no está solo en instalar la tecnología, sino en garantizar una operatividad sin interrupciones en condiciones extremas», explica Patricio Varas, Director de Unidad de Negocio Zona Norte de Equans Chile, compañía líder en servicios multitécnicos para la minería y otros segmentos. “La continuidad operativa depende de que los distintos sistemas críticos funcionen de manera coordinada, con protocolos especializados, personal altamente calificado y herramientas que permitan anticiparnos a posibles desviaciones. Seguridad, eficiencia y tecnología deben avanzar de manera conjunta para acompañar la transformación de la minería”.

El futuro de la actividad minera peruana dependerá en gran medida de la capacidad de integrar estas tres transiciones. La creciente demanda mundial de cobre, impulsada por la electromovilidad y las energías renovables, plantea una oportunidad para el Perú, pero también el desafío de transformar progresivamente la manera en que se extrae y procesa este mineral.

En esta próxima década, para acompañar el crecimiento de la minería y responder a las nuevas exigencias ambientales y operacionales, la industria peruana tendrá el desafío de avanzar hacia operaciones más eficientes, digitalizadas y sostenibles, donde la gestión de los activos críticos y la continuidad operativa sean elementos centrales. En este proceso, la combinación de ingeniería, mantenimiento, tecnología y energía permitirá demostrar que productividad, seguridad y sostenibilidad pueden avanzar de manera conjunta.